Abrazos, besos de bebé, sonrisas antes de entrar en el colegio y según volvía a casa, consejos, enfados y gritos, fotos, vídeos y sorpresas. Todo un mundo que se me ha terminado, que nunca volverá, al menos no a su manera. Con su facilidad para hacernos creer que todo iba a ir bien aunque fuese el proyectos con menos salidas de la historia, su fuerza y su entereza ante cualquier situación. Todas esas cosas que envidiaba y me hacían estar orgullosa de ella.
Mi mamá, que como todas las vuestras se merece un homenaje en un día como hoy.
Te quiero muchísimo, sigue a mi lado.
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