Vemos como poco a poco se nos va yendo, se nos escapa.
Y solo nos queda agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros. Lo momentos en los que él era el que peor estaba pero también el primero que estaba ahí para sacarte una sonrisa con sus batallas, las batallas que ya te sabías de memoria pero nunca te cansabas de escuchar.
Es saber que se marcha y que la impotencia se adueñe de nosotros al no poder hacer nada pero dicen que con una sonrisa al menos le hacemos feliz. Morderse el labio y sonreír y así siempre, haciendo frente a las circunstancias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario