20 de octubre de 2012

"Quédate conmigo y me orientas."

Ese momento, ese instante en el que te das cuenta de que has perdido una parte esencial de tu vida.
Lo primero que te paras a pensar es "¿Qué pasará mañana?" "¿Cómo será esta nueva rutina?"
Después te das cuenta de que lo que realmente asusta es el hecho de tener que aferrarte a un recuerdo porque no hay otra alternativa.
Con el tiempo vas aprendiendo a fingir sonrisas, a aparentar normalidad y la lección más importante de todas "lo peor son las noches".

¿Un consejo? 
Busca a los que de verdad vayan a estar ahí siempre, no confíes en los que lo dicen por cumplir.

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