20 de noviembre de 2011

Y nunca me gustaron los domingos.

Ya sabía yo que algún día, cercano o lejano tenía que pasar, que iba a ocurrir.
A partir de ahora caminaré de frente; no iré buscándote por las esquinas para que me sonrías o vengas a darme un beso.
No habrá nadie a quien buscar para hablar aunque sea de la cosa más tonta del mundo.
Te veré y, probablemente, dudaré entre si ir a saludarte o dejarlo estar. Seguramente me esconderé e intentaré que no me veas, soy así.


Que de verdad te quería, bueno ahora, ¿qué más da?
Espero que por lo menos me recuerdes de vez en cuando y recuerdes los feliz que me hiciste.

No hay comentarios:

Publicar un comentario